Dos estudiantes del Departamento de Ingeniería Eléctrica (DIE) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile fueron distinguidos por el Colegio de Ingenieros de Chile A.G. en la Ceremonia de Distinción que corresponde a los Alumnos Destacados 2025, una instancia que busca relevar no solo el rendimiento académico, sino también el compromiso, el liderazgo y la formación integral de las y los futuros profesionales de la ingeniería. Se trata de un reconocimiento que, en esta edición, puso en valor trayectorias marcadas por el esfuerzo, la constancia y el vínculo con la comunidad universitaria.
La ceremonia se realizó en el mes de mayo en la sede del Colegio de Ingenieros de Chile A.G., en la comuna de Providencia, y reunió a más de 200 estudiantes seleccionados por sus respectivas casas de estudio. En la actividad participaron autoridades del gremio y representantes de instituciones de educación superior de todo el país, en un encuentro que celebró el talento joven y el aporte que las nuevas generaciones harán al desarrollo de Chile.

En esta ocasión, los reconocimientos entregados a estudiantes de Ingeniería Eléctrica de nuestra Universidad fueron en dos categorías: “Mejor Titulado”, distinción que recayó en Christian Díaz Guerra y “Alumno Integral”, otorgada a Rodrigo Ortiz Méndez. Ambos galardones consisten en un Diploma de Honor y 12 meses de colegiatura gratuita al Colegio de Ingenieros de Chile A.G., como una forma de proyectar el vínculo entre el gremio y quienes hoy comienzan a construir su futuro profesional.
Una distinción que va más allá de las notas
El reconocimiento a Mejor Titulado distingue al o la egresada que obtuvo el mejor promedio académico a lo largo de la carrera, destacando por su excelencia sostenida durante toda su formación universitaria. En el caso de Christian Díaz, este premio representa el cierre de una etapa exigente, construida con disciplina, perseverancia y una fuerte vocación por la ingeniería. Su trayectoria, además, está marcada por la continuidad académica, ya que hoy cursa el doctorado en Ingeniería Eléctrica en nuestra Casa de Estudios, con un foco en Inteligencia Artificial -IA-.
En palabras simples, su historia es la de un estudiante que además de destacarse en lo académico, supo transformar el esfuerzo cotidiano en una base sólida para seguir avanzando en investigación. El reconocimiento, según relata, fue una sorpresa, pero también una forma de valorar años de dedicación constante, estudio y apoyo familiar. Esa dimensión humana del logro es precisamente la que hace que este premio trascienda el mérito individual y se convierta en un orgullo compartido.
“La verdad fue una sorpresa, porque ni siquiera sabía que existía este reconocimiento. Más que verlo como una meta o algo que buscaba activamente, lo tomo como una alegría y una forma de reconocer todo el esfuerzo y la dedicación que puse durante los años de carrera. También siento que este reconocimiento no es solamente mío, sino que también de mi familia por su apoyo y de las personas que me acompañaron todos estos años”, aclara Christian.
“Siempre traté de dar lo mejor de mí, más que pensando en algún reconocimiento, simplemente, porque me gustaba lo que hacía. Por lo general, fui bastante constante con los estudios, sobre todo en los primeros años, cuando estudiaba prácticamente todos los días. Obviamente, hubo momentos difíciles. La pandemia nos afectó a todos y limitó un poco la cercanía con los compañeros y profesores, así como el acceso al laboratorio o a actividades prácticas. Además, durante la carrera, también tuve que enfrentar una situación personal compleja, como le pasa a muchas personas. Creo que, al final, cada persona vive procesos y realidades distintas durante su paso por la universidad, y eso hace que el camino no sea igual para todos. Nunca sentí que estuviera haciendo algo extraordinario; simplemente trataba de cumplir lo mejor posible con lo que tenía que hacer y seguir avanzando paso a paso.”

El valor de ser un alumno integral
Por su parte, la distinción a Alumno Integral fue incorporada por primera vez en esta edición y reconoce a quienes, junto con su excelencia académica, sobresalieron por su liderazgo personal y su participación activa en iniciativas que aportaron a su comunidad universitaria. Rodrigo Ortiz encarna de manera especialmente clara ese espíritu. Su paso por la universidad estuvo estrechamente ligado a proyectos estudiantiles, trabajo en laboratorios, experiencias de formación aplicada y espacios de innovación que marcaron su desarrollo profesional.
Hoy, ya egresado, trabaja como Líder de Proyecto de Innovación en SONDA y cursa el primer semestre del Magíster en Innovación y Emprendimiento en Ciencias y Tecnología. Su recorrido es el reflejo de una formación que no se limita a las salas de clases, sino que se expande hacia la colaboración, la iniciativa y la capacidad de construir comunidad. Para él, este reconocimiento vino a validar un camino que en su momento pudo parecer disperso, pero que con el tiempo adquirió sentido como una manera de aprender, contribuir y crecer junto a otros.
Rodrigo comenta que el reconocimiento, “fue una sorpresa total, algo completamente inesperado. Al principio creí que se trataba de algún tipo de phishing, porque llegó de repente, a mitad del día y sin aviso previo de nadie. Incluso le escribí al profesor Andrés Caba, y fue él quien me confirmó la nominación, jaja…”
“Estoy muy contento por el reconocimiento de Alumno Integral, especialmente por parte de una entidad tan importante en ingeniería como lo es el Colegio de Ingenieros. Lo que más me llamó la atención es que existiera un reconocimiento de este tipo; estaba acostumbrado a escuchar distinciones académicas por excelencia o por logros más vinculados a las calificaciones o a proyectos específicos, por lo que me sorprendió gratamente una iniciativa de esta naturaleza”.
“En lo personal, tengo sentimientos encontrados. Desarrollar proyectos, vincularse en grupos, practicar deportes y participar en laboratorios implica destinar gran parte del tiempo de estudio a esas facetas extraacadémicas, algo que en mi caso afectó el rendimiento en algunos cursos de la carrera. Durante mucho tiempo me cuestioné si valía la pena sacrificar ramos para dedicarme a cosas que me llenaban más personalmente, pero de las que no tenía certeza de que fueran a serme útiles en el mundo profesional. No fue hasta la creación de Impulsa DIE que encontré un camino que quería recorrer costara lo que costara, y sentí que las actividades realizadas durante la universidad habían construido una base sólida -tanto en conocimientos como en experiencias- que me ayudaría a enfrentar las dificultades que pudieran presentarse en ese camino”, finaliza Ortiz.

Trayectorias que inspiran
Ambos estudiantes representan dos formas complementarias de entender la excelencia universitaria. Christian Díaz encarna la constancia, la profundidad académica y la búsqueda de conocimiento como motor de vida. Rodrigo Ortiz, en tanto, refleja la importancia de involucrarse, liderar, crear espacios y aportar más allá de los resultados estrictamente curriculares. En conjunto, sus trayectorias muestran que la ingeniería no se construye solo con ecuaciones o resultados, sino también con sensibilidad, compromiso y visión de futuro.
El Departamento de Ingeniería Eléctrica, nuestro DIE, destaca a través de estos reconocimientos y vuelve a poner en evidencia la calidad de la formación de nuestros estudiantes y el impacto que tienen en el ecosistema nacional de la ingeniería. No se trata únicamente de egresados que acumulan buenas calificaciones, sino de jóvenes que están llamados a aportar soluciones reales a los desafíos del país, desde la investigación, la industria, la innovación y la docencia.
Rodrigo Ortiz, recuerda como participó de algunas actividades universitarias que lo enorgullecen hasta el día de hoy. “En 2022 se creó Impulsa DIE, una organización estudiantil orientada a potenciar la innovación y el desarrollo de proyectos tecnológicos. La iniciativa nació junto a Francisco Bugueño y Felipe Hernández, con la guía del profesor Andrés Caba, con la idea de abrir un espacio para estudiantes que quisieran desarrollar proyectos propios o vinculados a otros ya existentes, pero que, por la exigencia académica, no siempre contaran con el tiempo necesario para hacerlo. Con el tiempo, la organización fue creciendo: comenzamos a impartir clases de innovación, a realizar rondas de presentaciones y a evaluar proyectos para que los estudiantes pudieran construir bases sólidas desde las cuales seguir desarrollando sus ideas. Estuve como Coordinador General durante dos años, hasta que cedí el cargo al término de la carrera”.
“Sin duda, fue la experiencia que más me marcó y la que más me hizo crecer. Gracias a ella me adentré en el camino de la innovación, algo que hoy me apasiona y en lo que, afortunadamente, trabajo. Ver que Impulsa DIE sigue creciendo, tanto en integrantes como en estudiantes, es un orgullo enorme”, finaliza Rodrigo.
Un orgullo para la comunidad
La ceremonia del Colegio de Ingenieros también reafirma la importancia de tender puentes entre el mundo académico y el gremial. En ese contexto, el reconocimiento a estudiantes del DIE adquiere un valor especial, porque visibiliza el trabajo silencioso de años de estudio, perseverancia y compromiso personal. Detrás de cada premio hay horas de esfuerzo, momentos de duda, aprendizajes profundos y una convicción que se fue fortaleciendo con el tiempo.
Para la comunidad de Ingeniería Eléctrica, estos logros son motivo de orgullo y también de inspiración para las nuevas generaciones. Ver que estudiantes y egresados son distinguidos por una institución de tanta relevancia como el Colegio de Ingenieros reafirma que la formación de excelencia sí tiene impacto, y que el trabajo bien hecho deja huella. En tiempos donde la ingeniería enfrenta desafíos cada vez más complejos, estas historias recuerdan que el futuro también se construye desde la vocación y el compromiso con los demás.
Para finalizar esta entrevista, Christian Díaz, “Mejor Titulado”, quiso entregar un consejo para la comunidad de estudiantes del DIE. “Más que enfocarse en obtener un reconocimiento, creo que lo importante es estudiar algo que realmente les guste y tratar de dar lo mejor de sí. Personalmente, nunca hice las cosas pensando en premios o distinciones; simplemente me enfocaba en estudiar y seguir aprendiendo”.
“También creo que es importante disfrutar el paso por la universidad y no imponerse una presión excesiva. A veces se tiene la idea de competir o de tratar de ser el mejor, pero siento que no hay que dejarse llevar tanto por eso, porque cada persona vive realidades distintas y avanza a ritmos diferentes. Si algo no está funcionando, no hay que frustrarse demasiado. Lo importante es ser perseverante, pedir ayuda cuando sea necesario y apoyarse también en los demás”.
Proyección hacia el futuro
Más allá del reconocimiento puntual, ambos casos proyectan carreras con un fuerte componente de aporte público y desarrollo técnico. Christian Díaz continúa su camino en investigación avanzada en el programa de Doctorado del DIE, mientras Rodrigo Ortiz se consolida en el ámbito de la innovación y la gestión de proyectos, sin perder el vínculo con la academia en sus estudios de Magíster. Esa combinación de experiencia, formación y propósito fortalece el perfil de profesionales que no solo dominan su disciplina, sino que también entienden su responsabilidad con la sociedad.
En ese sentido, el premio del Colegio de Ingenieros no solo distingue logros pasados, sino que también reconoce una promesa de futuro. La promesa de una ingeniería más humana, más conectada con su entorno y más comprometida con el desarrollo del país.
También puedes visitar la grabación de la ceremonia aquí.











