Matías, ve en este logro mucho más que un hito curricular: lo entiende como una plataforma para crecer, aprender y aportar a su área de especialización, el control de Micro-redes frente a ciberataques.
Matías Alegría, estudiante del programa de Doctorado en Ingeniería Éléctrica del Departamento de Ingeniería Eléctrica (DIE) de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile, obtuvo una beca de cotutela que le permitirá continuar su formación en la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido. El logro marca un nuevo paso en una trayectoria académica construida desde el pregrado y ahora en el Laboratorio de Control de Micro-redes del DIE.
Matías realizó tanto sus estudios de pregrado como de magíster en nuestra Casa de Estudios, bajo la guía de la profesora Doris Sáez Hueichapan. Hoy cursa el doctorado con la supervisión del profesor Alex Navas y se encuentra finalizando su segundo año, en otoño de 2026. Su especialidad es el control de sistemas, con foco en el Control de Micro-redes, una línea de investigación que lo ha llevado a pensar problemas complejos desde la estabilidad, la eficiencia y la resiliencia de las redes eléctricas.

“Los estudios de pregrado y magíster los realicé en la Universidad de Chile, bajo la guía de la profesora Doris Sáez, mientras que el doctorado lo hago bajo la guía del profesor Alex Navas”, explica. “Mi área de especialización es control de sistemas, en particular, Control de Micro-redes”.
Elegir ingeniería eléctrica con conciencia
Aunque su decisión inicial por estudiar ingeniería nació de su facilidad para las matemáticas y la física, la elección de ingeniería eléctrica fue, según cuenta, una decisión consciente. Allí encontró una disciplina que reunía varios de sus intereses: programación, gestión, trabajo con circuitos, teoría y práctica.
Pero hubo algo más. Matías también se sintió atraído por los desafíos energéticos globales y por la posibilidad de aportar a una transición sustentable. En su relato, la carrera no aparece como una simple opción académica, sino como un espacio donde confluyen vocación técnica y preocupación por el futuro.
“Ingeniería eléctrica fue una decisión a conciencia, dado que aglomera varios conceptos de mi interés”, señala. “Adicionalmente destaco que los desafíos globales energéticos de cubrir una demanda creciente de manera sustentable también son parte de mis intereses”.
La investigación como vocación
Su relación con la investigación no surgió de manera lineal, sino desde una experiencia concreta durante su cuarto año de pregrado. En una práctica laboral en la Subdirección de Pueblos Indígenas conoció a la profesora Doris, quien lo invitó a sumarse a su equipo en proyectos Fondecyt vinculados con comunidades indígenas.
Ese primer contacto le permitió descubrir el valor del trabajo investigativo y el impacto que puede tener más allá del laboratorio. Más tarde, cuando la profesora le propuso continuar con el magíster, aceptó sin dudarlo. Y cuando el profesor Alex Navas lo invitó al doctorado, esta vez en un tema contingente y desafiante como los ciberataques, volvió a decir que sí.
“Me permitió ver cómo es el área de investigación y ver el impacto que podía tener uno con sus trabajos”, recuerda. “Entonces, cuando me invitó a realizar un magíster no dudé en ello”.
Un doctorado exigente
Matías describe su paso por el doctorado como una experiencia más difícil de lo que imaginaba. Aunque existe una línea temática clara, encontrar vacíos de investigación, definir la novedad y sostener el ritmo intelectual del proceso le ha exigido madurez, disciplina y paciencia.
Reconoce que recién en su segundo año siente tener claridad sobre lo que debe desarrollar para completar la tesis. Esa sinceridad le da espesor a su relato: no presenta el doctorado como una escalera perfecta, sino como un camino de aprendizaje real, con dudas, avances y redefiniciones.
“El doctorado resultó ser más desafiante de lo que esperaba”, dice. “Recién, en mi segundo año, tengo claridad de todo lo que debo desarrollar para completar el doctorado”.
Una beca que nace de la colaboración
Su decisión de postular a la beca de cotutela responde a una convicción profunda: la internacionalización no debería ser solo una meta de las universidades, sino también una iniciativa impulsada por los propios estudiantes.
En su visión, colaborar con otros centros de investigación permite incorporar conocimiento experto, enriquecer las preguntas de investigación y elevar el impacto del trabajo académico. La beca, entonces, no es solo una oportunidad de movilidad, sino una forma de potenciar el alcance de su formación y de su tesis.
“La colaboración internacional no es solo un deseo que debería nacer desde los países o desde las universidades, sino desde el estudiante”, afirma.
Nottingham como destino estratégico

La elección de la Universidad de Nottingham no fue casual. Matías destaca, por una parte, la experiencia del profesor Marco Rivera profesor de Nottingham, chileno y experto en esquemas de control y control predictivo, dos áreas alineadas con su tesis. Por otra, subraya el aporte del profesor Minglei, especializado en redes neuronales y ciberataques.
A eso suma un elemento clave: la relación institucional entre la Universidad de Chile y Nottingham, que facilitaría el proceso y lo haría más seguro académicamente. Además, ambos académicos pertenecen al Instituto de Investigación en Electrónica de Potencia, Máquinas y Control (PEMC), lo que amplía sus posibilidades de vinculación profesional.
“Es un destino mejor guiado, impidiendo que cometa fallas”, explica. “Y permitiría tener contactos con profesionales del área si así lo requiriera”.
Su investigación: detectar y mitigar ataques
La tesis de Matías se divide en dos grandes partes: una orientada a la detección y mitigación de ataques a nivel local, centrada en mediciones, y otra enfocada en ataques a nivel distribuido, es decir, sobre la información compartida a través de redes de comunicación.
La primera etapa ya fue abordada en Chile; la segunda se desarrollará en Nottingham. Allí trabajará en un sistema de Federated Learning basado en Reinforced Learning para detectar ataques en la red de comunicación, incorporando además una capa trust-awarepara descartar modelos deficientes y una estrategia de mitigación basada en aislamiento.
Su propuesta apunta a problemas muy actuales. En el lado local, plantea usar Spiking Neural Networks para clasificar ataques, una tecnología que destaca por su eficiencia computacional y alta precisión. En el lado distribuido, busca aplicar herramientas que normalmente se usan en control terciario, pero ahora adaptadas al nivel secundario, donde la rapidez de respuesta es aún más exigente.
Aprender lejos de casa
Matías sabe que la experiencia internacional no estará exenta de desafíos. Si bien maneja el idioma, anticipa posibles barreras culturales y dificultades derivadas de los acentos. También sabe que vivir solo, lejos de casa y con una diferencia horaria importante, sumará exigencias emocionales y personales.
Pero no lo dice desde el temor, sino desde la preparación. Ve en esa experiencia una oportunidad para madurar como profesional, aprender a convivir con nuevas realidades y fortalecer su comunicación para destacar en un entorno académico distinto.
“Confío en que la experiencia me hará madurar como un profesional”, señala. “Tendré que aprender a convivir, estudiar y compartir ideas en un ambiente nuevo”.
La Universidad de Chile como base
En su relato hay gratitud, pero también conciencia del papel que ha jugado la Universidad de Chile en su formación. Para Matías, la institución le entregó las bases firmes que hoy sostienen su desarrollo de posgrado. También reconoce el valor del convenio entre ambas universidades, que hace posible esta cotutela.
Igualmente importante ha sido el rol de sus profesores y del equipo de investigación. Doris Sáez fue quien lo acercó al magíster y Alex Navas quien lo impulsó al doctorado. En ambos casos, la confianza y la retroalimentación han sido determinantes para que su trabajo alcance un mayor nivel de excelencia.
“Gracias a los profesores y el equipo de trabajo, sus comentarios, ideas y retroalimentación, siento que he podido realizar trabajos de mayor excelencia”, destaca.
Un mensaje para otros estudiantes
Tal vez uno de los pasajes más valiosos de su testimonio es el que dedica a quienes sueñan con oportunidades internacionales. Matías insiste en que postular puede ser relativamente simple, pero ganar una beca exige preparación, pertinencia y constancia.
Recomienda buscar cartas de referencia sólidas, trabajar en temas de investigación relevantes, y dedicar atención real al doctorado para construir un buen currículum y demostrar avances consistentes. Su consejo no romantiza el proceso: lo ordena, lo aterriza y lo vuelve posible.
“Si se busca ganar esta beca, recomendaría buscar profesores de confianza que puedan escribir cartas certeras”, dice. “Y esforzarse en tener buen currículum o buenos resultados previos a la postulación”.
Más allá del logro
Para Matías, esta beca representa una oportunidad única para sacar su máximo potencial como profesional. No la ve solo como una estancia en el extranjero, sino como una instancia para fortalecer habilidades blandas, enriquecer conocimientos y conocer otras realidades de trabajo.
También agradece a quienes han sido parte del proceso: su profesor guía, su familia y su pareja. Reconoce que en la investigación hay cansancio, estrés y momentos difíciles, y que el apoyo humano es tan importante como la formación académica. “Esta oportunidad me permitirá conocer otras realidades y áreas de trabajo, lo cual no solo me enriquecerá profesionalmente, sino también como persona”, concluye Desde el DIE felicitamos a Matías por su logro académico -beca-, su investigación y el interés por aportar a los desafíos del futuro.











