La electromovilidad dejó de ser una promesa lejana y se convirtió en un problema tecnológico, económico y estratégico que ya está en discusión en Chile. Ese fue uno de los ejes del Seminario de Electromovilidad, realizado en el Salón Gorbea de la FCFM.
El miércoles 10 de junio se realizó en el Salón Gorbea del Edificio Escuela de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) la primera versión del Seminario de Innovación Aplicada en Electromovilidad, una instancia que reunió a especialistas de la Universidad de Chile para reflexionar sobre las tecnologías, desafíos y oportunidades que están marcando el futuro de la movilidad sostenible.

La actividad contó con la participación del Departamento de Ingeniería Eléctrica (DIE) de la Universidad de Chile, el Centro de Aceleración Sostenible de Electromovilidad (CASE) y el Advanced Mining Technology Center (AMTC), y convocó a estudiantes, académicos e integrantes de la comunidad interesada en los avances de esta área estratégica.
Electromovilidad como desafío transversal
La jornada se inició con la exposición del profesor Marcos Orchard, académico del DIE y Director de CASE, quien planteó que la electromovilidad no puede entenderse solo como un cambio de vehículo o de fuente energética, sino como un desafío transversal que involucra ingeniería, infraestructura, gestión inteligente de datos y toma de decisiones.
En su presentación, Orchard destacó que la transición hacia la electrificación y la electromovilidad constituye un desafío multidisciplinario que involucra diversas áreas de la ingeniería, en un contexto donde las tecnologías aún se encuentran en proceso de maduración y persisten importantes niveles de incertidumbre entre los tomadores de decisión respecto de su desempeño, implementación y beneficios de largo plazo. En este escenario, señaló que resulta fundamental repensar la forma en que se adquiere, transmite y procesa la información, de manera de construir evidencia que permita reducir dichas incertidumbres y respaldar la toma de decisiones, asegurando al mismo tiempo una operación eficiente, segura y sustentable. Además, subrayó que la electromovilidad tiene un rol clave en sectores como la minería, donde la electrificación supone enfrentar problemas complejos de autonomía, carga, interoperabilidad y planificación operacional.

Baterías, degradación e inteligencia de datos
Luego fue el turno de Bruno Masserano, investigador CASE, quien abordó el comportamiento de las baterías de ion-litio desde una perspectiva experimental, predictiva y aplicada. Su presentación se centró en el estudio de la degradación de estos sistemas de almacenamiento, un fenómeno que afecta directamente su capacidad, rendimiento y vida útil, destacando además la importancia del diseño experimental y la generación de datos como base para el desarrollo de modelos de predicción. Asimismo, presentó cómo estos modelos pueden desplegarse en herramientas orientadas a generar valor en la toma de decisiones, apoyando una operación más informada respecto al uso, desempeño y gestión de equipos electromóviles.
Masserano explicó que variables como la temperatura, la velocidad de carga y el modo de uso influyen de manera decisiva en el deterioro de las baterías. En ese contexto, relevó la importancia de desarrollar modelos interpretables que permitan anticipar su degradación y llevar estos avances más allá del ámbito teórico, transformándolos en herramientas capaces de generar valor y apoyar la toma de decisiones en aplicaciones prácticas, tanto en vehículos particulares como en flotas.
Autonomía y confianza operacional
La tercera exposición de la jornada estuvo a cargo del doctor e investigador del CASE, Jorge García Bustos, quien presentó un framework probabilístico orientado a responder preguntas clave para la operación de vehículos eléctricos: no solo cuánta autonomía queda, sino dónde y con qué probabilidad podría aparecer un riesgo de desconexión de batería durante una ruta, y cómo inferir el estado de salud de la batería utilizando únicamente datos operacionales.

Su trabajo propone una forma más precisa de entender la autonomía, no como un simple número de kilómetros restantes, sino como un fenómeno espacial, dinámico y probabilístico que entrega información útil para apoyar decisiones sobre rutas, puntos de carga y niveles de riesgo aceptables. García Bustos destacó que este enfoque busca aportar a la confianza operacional, uno de los principales desafíos actuales de la electromovilidad, y señaló que parte de estos algoritmos ya se están proyectando y utilizando en iniciativas de desarrollo tecnológico con la industria minera, donde la operación confiable de equipos eléctricos es crítica.
Un puente entre universidad e industria
El seminario dejó en evidencia que la transición hacia la electromovilidad requiere mucho más que la incorporación de vehículos eléctricos. También demanda capacidades en telemetría, inteligencia artificial, análisis de datos, modelación e infraestructura de carga, áreas en las que la Universidad cumple un rol fundamental.
La actividad mostró, además, el potencial de la colaboración entre academia e industria para enfrentar problemas concretos del sector, especialmente en ámbitos como la minería y el transporte, donde la electrificación ya está transformando la forma de operar.
Con este seminario, los organizadores, en especial el DIE, reafirmaron su compromiso con la generación de conocimiento aplicado y con la formación de nuevas capacidades para un futuro energético y tecnológico más sostenible.
Finalmente, el profesor Marcos Orchard, dejó un mensaje y una invitación, a los estudiantes presentes para que se involucren en electromovilidad. Además adelantó que pronto habrán novedades con más actividades en la Universidad.























